12 julio 2026 Tarde Taurina Pamplona. 6ta Corrida de Toros.

12 de julio del 2026.
Pamplona, Navarra, España

El 12 de julio de 2026 en la Plaza de Toros de Pamplona vibró con una tarde de la Feria del Toro marcada por la terna joven compuesta por Saúl Jiménez Fortes, Fernando Adrián y Samuel Navalón frente a los astados de la ganadería gaditana de La Palmosilla, destacando el triunfo de Fernando Adrián que logró cortar una oreja.

El 12 de julio es una fecha señalada a fuego en el calendario de los Sanfermines. La ciudad despierta con el eco de los encierros, y por la tarde, el ambiente de las calles se traslada con toda su energía a la arena de la Plaza de Toros Monumental de Pamplona. Los tendidos de sol y sombra, teñidos del clásico blanco y rojo, se preparaban para presenciar una de las tardes más esperadas del ciclo, lidiando una de las divisas que se ha ganado el cariño del público local gracias a su regularidad y buen juego.

A las 18:30 horas, con la plaza a rebosar tras colgar el cartel de “no hay billetes”, se rompía el bullicio con el despeje de plaza. El festejo comenzó con un auténtico derroche de voluntad. El diestro andaluz Jiménez Fortes, que sorprendió al anunciarse en los carteles con una cornada interna sufrida apenas un día antes, se fue a chiqueros para recibir a su primer oponente, de nombre Sombrerito, a portagayola. El de La Palmosilla mostró nobleza pero adoleció de falta de fuerza, impidiendo que la faena tomara el vuelo deseado. Pese a los destellos de entrega de Fortes y su loable esfuerzo, el uso del acero se complicó, escuchando las protestas de los impacientes tendidos. Su segundo turno ante Jubiloso tampoco le permitió brillar, concluyendo su tarde con silencio y una ovación tras aviso.

El segundo de la tarde, Cortijero, permitió el lucimiento del madrileño Fernando Adrián. Tras recibir al astado con dos faroles de rodillas, Adrián brindó al público una labor seria, basada en la firmeza. A pesar de un primer pinchazo, logró dejar una faena sólida que caló hondo en la grada, aunque se marchó ovacionado desde el tercio. Sin embargo, fue en el quinto de la tarde, Cantarillo, un toro castaño de imponente seriedad, donde Fernando Adrián sacó a relucir su mejor versión. Con la muleta ligada por el pitón derecho, se escucharon los primeros olés rotundos de la tarde. Tras un trasteo inteligente y una estocada efectiva, aunque ligeramente baja, la presidencia le concedió la merecida oreja, consolidando su idilio con el público pamplonés.

El turno del joven valenciano Samuel Navalón supuso una de las grandes notas de interés de la tarde, pues significaba su debut en esta exigente plaza tras haber sufrido una gravísima cornada en el cuello la temporada anterior. Con el tercero de la tarde, Zorzal, un colorado de 565 kilos, Navalón recibió al animal con largas cambiadas de rodillas y un variado recibo capotero. Durante la faena, el novillero se mostró entregado, intercalando pases cambiados por la espalda. No obstante, por el pitón izquierdo el astado se quedaba corto, propinándole un aparatoso quite y volteo que afortunadamente quedó en un susto. El mal uso de la espada y el descabello le privó de pasear un trofeo que tenía prácticamente asegurado.

En el sexto y último de la tarde, Mirloblanco, Navalón volvió a demostrar su arrojo yendo a portagayola. Ante el toro de mayor seriedad de la corrida, Navalón expuso una barbaridad, cuajando momentos de gran riesgo y mérito. Por desgracia, el fallo reiterado con los aceros silenció el posible triunfo. Aun así, el valenciano se retiró entre calurosas ovaciones, ganándose el respeto y la repetición del exigente aficionado pamplonés para futuros ciclos.

La corrida del 12 de julio de 2026 cumplió con creces las expectativas. Las peñas pusieron el toque de color y banda sonora durante los tercios finales de cada faena, transformando el festejo en un crisol de emoción, música y algarabía. La ganadería de La Palmosilla cumplió, brindando toros con posibilidades que permitieron ver el concepto y la personalidad de los tres toreros. En especial, consolidó la figura de Fernando Adrián, quien una vez más supo leer a la perfección los terrenos de la plaza para salir del coso con un trofeo en la mano. La crónica de la tarde quedará escrita en el libro de oro de los Sanfermines como una jornada donde la juventud, la disposición y la casta fueron los verdaderos protagonistas.

M69
@TardeToros




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